Un archivo comprimido puede ser una descarga redundante o puede ser la única copia de seguridad compacta de datos importantes.

Antes de eliminarlo:

  1. Liste o extraiga su contenido de forma segura.
  2. Confirme que la carpeta extraída esté completa.
  3. Verifique que los archivos cifrados aún puedan abrirse.
  4. Compruebe si la fuente original sigue estando disponible.
  5. Conserve los archivos usados para respaldo, despliegue, transferencia o registros históricos.

No asuma que nombres coincidentes significan que un archivo comprimido y una carpeta contienen la misma versión.

Los archivos grandes pueden requerir espacio libre temporal para la extracción. Use la utilidad propietaria del archivo y escanee las descargas desconocidas para mayor seguridad antes de abrirlas.